El arte está muerto. El cadáver del Cid cabalga a lomos de Babieca. Un ejército de zombies perpetúa la escena reproduciendo la ilusión de una batalla por venir que ya no es posible. Los árabes se han ido. Un agente del orden con ánimo de mantener el funcionamiento de la maquinaria da instrucciones de montar su cadáver a lomos de un caballo. Su pervivencia como fantasma alimenta en la multitud que lo rodea la ilusión épica de futuras batallas por librar en las que alguna clase de transformación es aún posible. Fascinada, la multitud reproduce una y otra vez la escena de un ritual sin vida en el que deviene zombie. El lugar desde el que hablamos es una batalla perdida en el ámbito del lenguaje, la del saber lo que es hoy el arte. Asumimos que los lenguajes, códigos y modos de hacer en los que nos reconocemos ni forman parte del cuerpo ni pueden transformarlo, sin embargo el cuerpo del arte existe, aunque esa existencia se limite a un constante ejercicio autorreferencial en el que simular sus propias condiciones de posiblidad. Vaciado de potencia existe para existir. Las energías vivas que lo poblaban han iniciado ahora el tránsito y nosotrxs con ellas. Agentes del caos.
Art Heroes
Feliz día de la mujer en el arte contemporáneo
Ayer y hoy

Eidos da Imaxe. Grafías dos feitos e do pensamento. Exposición sobre los vínculos entre arte y ciencia en Galicia. Producción Marco de Vigo. Comisariado Ruiz Alberto de Samaniego. 41 nombres individuales y 3 grupos de investigación. “Ha llegado a ser literalmente impensable hacer cualquier trabajo en cualquier campo interesante desde las premisas del individualismo y con metodología individualista.” Donna Haraway Anthropocene, Capitalocene, Chthulucene: Staying with the Trouble, 5/9/14, 2014.

Limpia, elegante, belga, descapitalizada de potencia, opaca y financiarizada. Hologramas brónceos que ocupan espacio y tiempo sin decirnos nada, reflejo de otra época que no es la nuestra, de otro lugar. Hologramas, objetos que se reproducen a si mismos, inmutables, indelebles, intocables. No se trata de vestigios del fallecimiento del arte, son nuevos, nacieron después. Son simulacros de arte, objetos de decoración para un espacio que hace tiempo que no existe; el CGAC.

Abandon all art now!

Esto del cine directo significa que hay que encontrar la narrativa dentro de lo real. Esto hace que sea un formato interesante porque ningún productor del mundo puede decir haz algo sobre los bancos y regresar después de una semana. Porque jamás podrás predecir si vas a encontrar un banco en el que suceda algo interesante. (...)
H. Farocki +

Los habitantes de la actualidad, cuando se enfrentan al balbucir de ceros y unos sobre el teclado, se ven asaltados por la duda. Máquina de Babbage (1816), patente del clip (1898). La hoja de papel con ceros y unos escritos a máquina ocupa, enmarcada, un lugar que el museo ha decidido desatender durante los últimos (70, 39, 13) años. En la oficina el mobiliario no ha cambiado mucho, sin embargo la desmaterialización del departamento de recursos humanos ha devenido en un paradigma de libertad restrictiva y personalidad flexible. ¿Habría archivadores AZ en Apple en 1984? En 1887 la oficina del censo de estados unidos acababa de comprarlos. Unos y ceros.

Privatizar el esfuerzo colectivo, militar como agente del orden y que todo, salvo la cuenta de resultados, permanezca igual. Colectivizar el esfuerzo singular, batirse como agente del caos, entrar en coma. Estamos en coma, ColaBoraBora

Es mejor una mala exposición que una buena exposición, siempre y cuando la mala exposición no sea un intento fracasado de ser una buena exposición, sino una exposición al desastre. Preclara, en la socialización de los beneficios y la privatización de los costes, la exposición al desastre interrumpe el delirio repetitivo de lo posible a sabiendas de que el resultado siempre arde, mutila y transforma el cuerpo. . “(...) O corpo é que paga / Deixa’ó pagar deixa’ó pagar / Se tu estás a gostar (...)”

O corpo é que paga +

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Le dije, abuela, ¿por que no te comes esta pieza que está más fresca? Y me respondió, no, prefiero comerme esta, que está a punto de pasarse –mas bien estaba ya pasada– ¿mañana te comerás la fresca abuela? No, me comeré esta otra que también está a punto de pasarse.

La vanguardia es un descampado en constante vigilia esperando a la intemperie. Un lugar degradado, en el que hace frío y apenas pasa nada; mirando hacia otro lado, el sistema arte ha creado un imaginario épico y romántico que disfraza de vanguardia una producción artística actual extemporánea. La ciudad baila en una fiesta de disfraces soñando hacia atrás con el cuello dislocado y la cabeza del revés. Nadie camina hacia delante, adelante es atrás, atrás es adelante. La única exterioridad que se observa en el horizonte está en el pasado y creyendo avanzar los artistas crean una nueva Vanguardia; la Retaguardia Gallega.

Novos Valores | DEGRADACIÓN – EXTERIORIDAD – EMERGENCIA

Luis Seoane; la voz del traductor (1936-2016). Una exposicion de Iñaki Martinez Antelo sobre el trauma identitario de Galicia.

En un giro inesperado, el director del Marco de Vigo utiliza al completo el espacio del museo para analizar la cuestión identitaria a través de dos cortes históricos. La obsesiva búsqueda de un imaginario simbólico gallego en un contexto de dictadura, exilio e inmigración, tras la malograda aprobación del Estatuto de Galicia en 1936. Y, 2016, un momento en el que instituciones culturales locales infrafinanciadas se debaten en sus aspiraciones de alcanzar un estatus de reconocimiento transnacional. Una inteligente propuesta que nos invita a reflexionar sobre dos brillantes manifestaciones de nuestro trauma nacional: Situar a Galicia en el mundo.

Modelo para un memorando universal

En esta organización el cargo de director es el nivel mas alto de la jerarquía organizativa. El director es, por tanto, el cargo de mayor capacitación y grado de responsabilidad.

Inmediatamente por debajo está el cargo de subdirector; la capacitación y grado de responsabilidad del subdirector son ligeramente inferiores a las del director.

Inmediatamente por debajo está el cargo de director de exposiciones; la capacitación y grado de responsabilidad del director de exposiciones son ligeramente inferiores a las del subdirector.

Inmediatamente por debajo está el cargo de comisario; la capacitación y grado de responsabilidad del comisario son ligeramente inferiores a las del director de exposiciones.

Inmediatamente por debajo está el cargo de artista; la capacitación y grado de responsabilidad del artista son ligeramente inferiores a las del comisario.

Todos los miembros de esta organización deben tener una capacitación acorde con su cargo y ejercer un grado de responsabilidad en relación a su nivel. Bajo ninguna circunstancia, ningún cargo superará en sus funciones a sus superiores. De contar con una capacitación superior a la de su cargo actuará, en todo momento, de acuerdo a la capacitación que se le supone y demostrando siempre una capacitación inferior a la de sus superiores. No se le paga por pensar, se le paga por pertenecer a esta organización y esta organización es jerárquica.

La exposición

Al llegar la exposición te cautiva. Sorprendida, la mirada se fascina ante un catálogo impecable de formas elegantes que se alzan con una belleza sublime. Tras un respiro, comienzas a caminar y en el primer cuarto de vuelta emerge una sensación algodonosa de suavidad sin asperezas. Desde que saludaste al vigilante de la entrada nadie te ha dicho nada. No encuentras relato, discurso ni recorrido, sólo proposiciones estéticas, pureza de forma, abstracción.

Sigues avanzando y en el segundo cuarto de vuelta comienzas a recobrarte. La presión de la belleza presente se diluye y algunas imágenes vuelven a tu cabeza. Entonces recuerdas que se trata de un paisaje familiar, conoces todas las obras y artistas, todo aquello que está presente en la sala resuena en el exterior. Resuena en el escaparate de Zara, en el de Bershka, en la portada de Vogue y en el supermercado; participa de un mismo catálogo de formas, digerido e importado por el mercado hace ya bastante tiempo.

Roto el espejismo de la fascinación, al llegar al tercer cuarto de vuelta -por fin- puedes comenzar a contemplar la exposición. Descubres las ausencias- Te preguntas qué ha llevado a los objetos que tienes delante de ti a ocupar ese lugar. Tratas de encontrar algunas diferencias entre el recorrido que haces cada año y el que acabas de realizar.
Aflora una diferencia, la producción de las piezas. A falta de un discurso comisarial dos criterios conforman la exposición; un certamen de nuevos valores y un sistema público-privado de coleccionismo. El uno lleva años operando en el vaciamiento de potencia, sepultando las propuestas con capacidad transformadora para ofrecernos el mismo panorama apaciguado en cada edición. El otro ha operado mayoritariamente seleccionando piezas bien producidas y de gran tamaño, utilizando el metro cuadrado de aluminio y cristal, la limpieza y el acabado, como baremos del valor de la obra.

En el último cuarto de vuelta, sin que nadie se halla hecho cargo de ello, asoma un relato historiográfico. Múltiples propuestas que en cada edición ocupan buena parte de la plantilla del certamen, procurando superar la falta de apoyo a la producción desde la precariedad, están ausentes en la exposición. Han sido descartadas, relegadas por el sistema.

Al terminar revisitas el comienzo de la exposición con una nueva mirada. Aquel catálogo impecable de formas elegantes que en un primer momento resultaba fascinante es ahora fastidiosamente evidente. Observas como cada obra constituye una propuesta de permutación y combinación de un conjunto de operaciones y recursos formales desarrollado a lo largo del siglo XX. Un amortiguamiento devastador vacía todo de sentido. En el paisaje que presenta ahora la exposición, nada persiste salvo la reproducción sostenida de un mismo modelo: la sumisión a un conjunto de operaciones formales y dinámicas sistémicas, con la única aspiración contradictoria de sobresalir y resultar reconocible en el ejercicio de repetición.

En el ejercicio falsario del concurso indiscriminado, el proyecto personalizado y las ideas ad hoc, los artistas utilizan las instituciones instrumentalizando el lenguaje del arte para un fin propio tan aparentemente aceptable, como ajeno a los objetivos de la institución cultural; la superviencia individual en un régimen de subalternidad. Durante cierto tiempo dicho utilitarismo cultural pudo suponer un gesto crítico hacia el sistema, una forma de bucear a contracorriente entre las grietas de la institución. Ahora no es así, el cambio exige compromiso con la posibilidad de una nueva institución de lo común, exige transformar radicalmente los comportamientos artísticos para acompañar, reivindicar y consolidar procesos, objetivos y funciones legítimas en el seno de una institución cultural depauperada por los usos espurios. Olvidar el momento histórico y continuar utilizando las instituciones, como si nada hubiese sucedido, es la forma mas violenta de asumir el papel de agentes del orden que los artistas han ejercido en el tiempo reciente.